miércoles, 19 de abril de 2017

Historias gatunas

Hemos adoptado nuestro primer gato
lo hemos llamado Descartes
porque cuando compro su pienso
me doy cuenta de que existo,
cuando se acuesta en nuestra cama
hacemos el amor muy despacito
pero tú -siempre lo haces-
lo acabas despertando
con uno de tus gemidos.

Es ínfimo, casi ridículo
saberse uno por culpa de un gato,
no somos nadie hasta que nos damos cuenta
de que somos algo,
y en este momento nos hemos dado cuenta
de que somos terremoto y naufragio
así que le abro la puerta a tu desastre
y espero un beso que suene a disparo

He dejado que el tiempo
se escurra por tus ojos
y me he quedado atorado
en tu pupila.

Al darme cuenta
yo estaba mucho más viejo
y tú ya no me querías,
incluso has dudado
si adoptar un nuevo gato
o dolernos para siempre
en recuerdo ineludible de Descartes.

Me he pasado 6 vidas gatunas
ronroneando en el cielo de tu pecho
y aunque la última la quiero pasar en otro lado
no tengo la sensación
de haber perdido el tiempo,
tan solo he estado descubriendo,
he aprendido de memoria cada recodo de tu cuerpo,
esa forma en la que te hacían sentir mis palabras
y en la que lamía con paciencia y con destreza
todo tu cuerpo de gata.

Ahora me desprendo de tu cuerpo
y emprendo un nuevo rumbo,
tu recuerdo fue quién me quito la ropa
pero serán otras las que me verán desnudo,
hoy me quito las palabras sinónimo de tu ausencia
y me conjugo en el verbo vivir
que es el más bonito de todos los verbos
aunque esta vez no hagan falta más personas
por que pase lo que pase
siempre me tendré a mi mismo,

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