lunes, 17 de abril de 2017

Opaco

Se ha despertado la tormenta,
ha reventado los cristales
surgen el miedo y las lágrimas
pero él es el cobarde.

Los golpes son por dos lados
uno a la trémula carne
otro hacia el alma, directo,
un niño llora en su casa,
sus dos padres están muertos.

El, la bestia irrefrenable
se ha disparado en las sienes
tras haber golpeado su madre
esta vez hasta la muerte
y el niño ya no tan niño
siente impotencia y rabia
ante este mundo tan ciego
que no grita, sino calla.

Por eso yo soy su grito
que rompe contra el silencio,
que ilumina un nuevo día
usando tan sólo versos,
proclamando que la igualdad
tiene que abrirse paso
a través de ese cristal
que se está volviendo opaco.

©2017 Juan Francisco Fernández De Gea

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