martes, 21 de marzo de 2017

La inexactitud, el vacío, el silencio.

No se si habéis sentido igual que yo
la inexactitud, el vacío, el silencio, 
no sé si los veis 
como yo los veo, 
presentes, constantes, sin verbo, 
se me hace difícil describirlos, 
soy inexacto, confuso, imperfecto
(y sin pretérito), 
son como la distancia, 
son entes casi etéreos 
y, sin embargo, los veo, 
la inexactitud, el vacío, el silencio. 

Me mata el vacío que me llena, 
inexacto, lleno de silencio
y tan confuso que me inspira 
todos estos versos 
adelanto y presagio 
la caída que me espera 
a través de los infiernos, 

Escucho los suspiros vacíos 
contra la nada, 
busco algo y no se que busco 
¿Y si no busco nada?
¿Y si lo mío es solo 
una búsqueda inexacta?
más solo encuentro 
otra encrucijada 
y una mano que me apunta 
a punta de palabra. 

Escucho los suspiros, no escucho nada,
otra vez ese silencio que me invade, que me atrapa, 
otra vez esa condena a enfrentarme a mi destino:
cojo un papel y un lápiz, 
escribo y me siento vivo.

Yo no se si sabéis de lo que os hablo, 
la inexactitud, el vacío, el silencio, 
solo se que los siento tanto 
que siento mucho más no ser exacto. 
eso es lo que tiene este tercer acto, 
un final confuso, casi inesperado
(Del vacío eterno 
y el silencio amargo, 
nadie, ni la muerte 
ni tú estáis a salvo)

La inexactitud es este poema 
que os dejo ardiendo 
cual clavo colgando 
para conocerlo 
es totalmente preciso 
dejarse las lógicas 
y ser inexacto.

©2017 Juan Francisco Fernández De Gea

Poesía moderna


Ella no es mi chica revolucionaria
(no se necesitan revoluciones
cuando nadie te impone reglas)

La verás a lo lejos,
volando a su manera
y volverá a su ritmo
y en su pico
verás una estrella.

Y le escribo este poema porque yo,
al contrario que Carlos Salem y Bukowsky
[que al morir dejó escapar un pájaro azul]
no vuelo con un pájaro de menos. 

No hay historia de su cuerpo sobre el mío.
ni paraguas roto, ni jueves por la tarde,
cálate conmigo, yo le pido,
no hace falta que vayamos a otra parte. 

Busca en los versos que no fueron canción
en los días en los que nos repartimos los bares,
en los labios que a pesar de los aviones
me dejaron desolado el corazón
y así encontrarás la razón
por la que no puedo dejar de mirarte,
esta vez, tengo la explicación,
me matan estas ganas de besarte.

Te quiero como nunca quise a nadie,
que le den a Luis Ramiro, a Laura y al Sistema.
cuando abras ese paracaídas,
saltaré para romperte los esquemas.

©2017 Juan Francisco Fernández De Gea 

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Oda a la vida

La tierra gira, el cielo grita,
las olas del mar chocan contra la orilla.
Un fuego se extingue en una hoguera
y en su extinción crepita
los atros bailan silenciosos
en su salon infinito,
los árboles del mundo respiran.
Escribo palabras que no tienen sentido,
el choque de las olas murmura otras
que no acabo de entender,
todo se difumina bajo la niebla,
todo esta lejos,
el caos de la naturaleza
rompe todos mis espejos.
El humo asciende junto con las pasiones,
los sentimientos y los llantos.
El drama de la vida
se sigue representado.
El agua de lluvia golpea las rocas,
horada planicies, agrieta el subsuelo.
y tu sigues lejos.
Distante e inalcanzable
te escapas entre mis dedos,
como el agua que se escurre,
como los segundos del tiempo.
El invierno sigue frío
y mi corazón ardiendo,
hoy tengo la valentía
para gritarle al silencio,
para lanzarle a la cara
un buen puñado de versos.
Hoy me levanto y camino
voy persiguiendo mi sueño.
Busco en los recovecos de mi mente
y ahí lo encuentro,
dormido entre los recuerdos.
Todavía queda tiempo,
quiero seguir viviendo
y que esta oda a la vida
no se la lleve el silencio.
[Que quede aquí protegida
del frío,
del agua
y del viento]

©2017 Juan Francisco Fernández De Gea

Lo que llevas dentro

Intentaste andar a ciegas
y tropezaste al dar con el vacío,
ahora ya no te queda nada,
lo has perdido.

Te anudaste una cuerda
contra el pecho
e Intentaste recuperar
lo perdido,
pero el dolor no te permitió continuar
y no te diste cuenta
de que ya no eras el mismo.

Buscaste en vano una señal,
un alto en el camino,
el mundo siguió avanzando
mientras estabas perdido,
creíste que para ser feliz
necesitabas encontrar lo que habías sido.
Te equivocabas, lo siento, 
pero ya no eras el mismo.

Y entonces decidiste construir,
empezar algo de cero,
coger algunos despojos,
poner nuevas ilusiones, nuevos sueños,
dejar un camino claro
y cientos de senderos divergentes,
darle rienda suelta al arte,
perderte.

Porque ciego no se va a ninguna parte,
porque queda vida por delante,
porque el cambio a veces
nos salva del miedo,
por que solo creces
cuando crece todo
lo que llevas dentro.

©2017 Juan Francisco Fernández De Gea

Poesía

Te conozco desde hace ya un tiempo
parece haber estado conmigo toda la vida,
formas parte de cada poro de mi cuerpo,
te sitúas en cada plaza, en cada esquina.
Eres veneno para el villano
y bálsamo para el poeta,
te revuelves contra el bullicio
y contra el silencio
y dices palabras que valen la pena.
Eres capaz de sanar mis heridas
y de provocar incendios
al igual que el alcohol que algunos poetas
usan para darle forma a tu cuerpo.
Eres ligera, tenue, sencilla,
eres compleja y bella,
formas parte indispensable de esta vida,
y ni si quiera esta oda 
te hace justicia.
                                              [Poesía]

©2017 Juan Francisco Fernández De Gea.