martes, 29 de noviembre de 2016

Tormenta e Incendio / Ceguera

En el centro de la tormenta
desprendo centellas
e incendio alguna brizna
de hierba inocente.

Un incendio que se propaga
y que todo lo devasta,
un incendio que en su furia
todo lo sumerge en llamas.

Lo convierte todo en polvo
y de su enfado nada escapa
un incendio incontrolable
que devora en llamaradas.

Sin embargo, se detiene
y la destrucción se para.
Bien lo dice este proverbio:
Después de la tormenta, hay calma. 

Ceguera 

Turbia está el agua.
Revuelto el fango,
no se ve nada,
la verdad se escabulle,
la mentira se escapa.

Fuiste, sola al lodazal
y sola te quedaste,
incluso el barro
escapó a tu mentira,
incluso el barro.

Ciega, estás ciega,
terriblemente ciega,
un manto te envuelve
y allí oculta quedas.

Pues confiaste en el
cayendo en el abismo
y no puedes subir,
lo siento, es tu destino


©2017 Juan Francisco Fernández De Gea

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