lunes, 24 de octubre de 2016

Te engañé

Te engañé,
esto tampoco es un poema,
se que estarás hasta las narices,
he usado el mismo recurso
para robarte algo de tiempo,
pero tu, como buen lector que eres
seguirás leyendo
por aquella curiosidad
de si esta vez digo algo de verdad.
Ahora quiero que cojas
el maldito soporte
en el que estás leyendo
esta mierda
y vayas a observarte
a un espejo.
O, si te dan miedo los espejos,
y no te resulta imposible hacerlo
por no haber contraído el habito
de creer en el mundo exterior
y no necesitas imaginarte
ningún pato cubierto de hormigas
ni ningún golfo del distante
estrecho de Magallanes,
mírate a ti mismo,
observate como algo mas. 
Sigues leyendo y
sigues pensando
¿En donde está el poema?
¿Has observado lo suficiente?
Pues bien, allí está,
no te engañes,
eres poesía
ahora bien,
después de este poema
o lo que quiera que sea,
piensa bien
que quieres hacer
¿Cuál sera tu verso?
No lo se.
Tengo que acabar esto como sea,
no me tengas manía,
el siguiente será un poema,
prometido de verdad,
tan solo te engañe,
como la vida misma,
nada más.

No hay comentarios:

Publicar un comentario