lunes, 1 de agosto de 2016

Cultura (I)

El Ulises de James Joyce
es como leer una Odisea,
mi versos son una roca
lamidos por la marea.
Mi vida ha sido algo dura
sin descanso y dolorosa,
por eso siempre he luchado
en el nombre de la Rosa.

Me he pinchado con espinas
poquito a poquito
he visitado planetas
como el Principito, 
y aunque en mi mente los
libros entraron como en Don Quijote
nunca he dejado que la locura me derrote.

Soy una fuerza implacable
que contra el viento camina,
he escuchado mil veces
las canciones de Sabina.
Los poemas de Neruda,
abrieron mi corazón;
he sobrevivido a la peste
leyendo el Decamerón.

Nunca he temido
cuando la tormenta arrecia,
en el amor encontré inspiración
como el de Muerte en Venecia.
La vida pasa rápido,
como un suspiro,
gracias a Bram Stocker
maté al peor vampiro.

Nunca he buscado la fama 
sólo por ganar dinero,
mi alma es de plata de luna
como la de Platero.
Sé que mi fotografía
puede ponerse amarilla,
mientras tanto paso el tiempo
en los campos de Castilla.

Me he bañado en la playa
como los niños de Sorolla,
mi mente tiene Disparates
peores que los de Goya.
Puede que sea cierto
que olvidamos la Historia,
aunque ahora confío
en que persista mi memoria.

Me he perdido entre las letras
del Romanticismo,
mientras leía a Werther
pude observar su abismo;
a veces la incomprensión
me ha dejado exhausto
y he querido conocerlo todo
como el doctor Fausto.

Doy un salto con el disfraz
de tanuki y noto que floto
todo el tiempo de mi infancia
se lo debo a Miyamoto.
Robe la Luna para escribir una Oda,
aprendí de Moby Dick
gracias a Mamoru Hosoda.

A los 5 años creí
que existía Totoro,
a los 17 me tocó
bajarme al moro;
creí frustrarme al no encontrar
lo que mi alma anhela,
un día abrí los ojos
como el ciego de Marianela.

Aunque me cansé de luchar
todavía persisto,
no encuentro a una Melibea
pero sé que soy Calisto,
haré lo que sea
para conseguir mi meta
entre otras cosas:
Mandar cartas a Julieta.

Hay una piedra donde tropezar
en cada lugar que miro,
la adolescencia es tan dura
como el viaje de Chihiro,
te levantas un día 13
y descubres que es Martes
la mala suerte no existe
pero nunca lo Descartes.

La vida me mete prisa
pero yo me demoro,
Steveson me ha descubierto
la isla del tesoro;
he tenido suerte 
encontrando compañeros,
nuestra amistad es más pura
que la de los mosqueteros.

Solo tú eres la llama
capaz de encender mi mecha
si escuchas silbar a alguien
cuidado que el hombre acecha,
y si tienes miedo,
refúgiate en mi mirada, 
mientras te canto al oído
una canción desesperada.

A veces me arrepiento y pienso
en todo lo malo que hice,
veo un fantasma que tiene
los dientes iguales que Berenice;
pero toca seguir adelante,
ser valiente y tener temple
¿Después de todo este tiempo?
SIEMPRE.






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