sábado, 4 de junio de 2016

Que nada se quede quieto

Pretendemos encorsetarlo todo, ponemos cadenas, vendas, esparadrapos y límites queriendo que nada se mueva de su sitio, pues todo está mejor dónde está, lo agarramos todo, los pensamientos, los prejuicios, la moral, lo que es no deviene, lo que deviene no es, en eso consiste aún hoy día nuestra idiosincrasia. 

Parecemos niños pequeños y frustrados, que no queremos dejar de lado ciertas cosas intentando retenerlas cuando no nos damos cuenta de que las estamos asfixiando, de que lo nuestro es pasar. Más aún hoy día donde todo cambia y evoluciona parece que queremos evitar el cambio, poniendo etiquetas en todas partes; esa lavadora de juguete que acabas de comprar es rosa, el camión de bomberos que encontraste en la misma juguetería es azul, a 10 minutos de esa juguetería encuentras una tienda de ropa de mujer y justo enfrente una de hombre con su correspondiente peluquería cercana para un peinado "masculino", al llegar a casa en la televisión ponen el anuncio de una comedia romántica dirigida a mujeres y posteriormente un champú de menta para hombre, no valla a ser que las féminas cojan alergia si lo utilizan, el bombardeo de las etiquetas es constante, intentamos definir el arte ( que puede ser desde una Gioconda de Leonardo  hasta un WC de Duchamp ) la literatura ( Desde "el Quijote"  hasta los complicados versos de "Un poeta en Nueva York " ) la música, el cine, definimos a las personas por como se visten, por que música escuchan, por con que tipos de personas se relacionan, abrazando la idea de que permanecerán o se comportarán según las etiquetas que les hemos designado y no nos damos cuenta de que no todo el monte es orégano, de que un hombre puede llevar una falda o de que la habitación de la próxima niña de la casa también puede ser azul y de que podemos apuntarla a futboll y a solfeo y a cualquier cosa que este a disposición.

Pues ya basta, de verdad, ya es hora, hoy voy a invitarles a que nada se quede quieto, que acepten que todo se mueve y no solo eso, de que generen el movimiento ustedes mismos, se quedan quietos y con miedo y no se mueven, pero tampoco viven y es momento de que vivamos un poquito, de saber que este es nuestro maldito momento, de que nosotros somos parte del engranaje que hace que todo se mueva, avance y progrese. 

Así que ya sabe, coja ese pincel que hace ya 10 años que no usa, o desempolve la máquina de fotos que tenía olvidada en un estante junto a un par de libros sin leer por que pensó que ya tendría tiempo y salga a darlo todo, lea, fotografié, escriba y por encima de todo viva un poco. 



P.D : La semana pasada el blog lo subí el miércoles para dar una sopresa a Fernando, intentaré que se suba cada sábado un blog salvo en ocasiones especiales. 

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