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sábado, 13 de enero de 2018

Como una mirada

¿Dónde está la canción que me hiciste cuando eras poeta?
Terminaba tan triste que nunca la pude empezar...
JOAQUÍN SABINA.

Me he hundido observando el vacío 
que, en ocasiones, reflejan tus pupilas, 
pero nunca te he visto derramar una lágrima. 
      Quizás sea porque, sin quererlo
      siento tu sonrisa como propia 
      y el recuerdo en ocasiones olvida
      lo que no está forjado a fuego lento. 

A veces el silencio te recoge 
tímida y solemnemente,
es entonces cuando me dedico a contemplarte 
buscando la manera de reconocerte 
por esos senderos poblados de tus pasos. 

No sabes lo difícil que es en ocasiones 
          conocer tus miedos 
          o la sombra de tu nombre, 
quizás porque el tiempo no ha depositado
aún los minutos en los que te muestras
tan clara como el agua de un río. 

Yo, sin embargo, me muestro aquí, desnudo, 
sin miedo ni vergüenza a enseñar cicatrices 
desdibujando versos sobre el papel en blanco
que aprehende mi camino y mi huella. 

A pesar de todo estás cada vez más cerca 
y sin que hables puedo comprender un gesto 
tan simple y tan sencillo como una mirada.  





Corazones hambrientos.

Dejaré de escribirte poemas algún día
tan solo por el hecho de no perecer en la noche
y tener en tu nombre un rastro de amapola,
dejaré de escribir los poemas en los que explico 
la exacta geometría de tu cuerpo nunca visto
y a cambio escribiré poemas a mi nombre,
dejaré de arrepentirme por el daño cometido,
de buscar a los culpables de la palabra "abismo"
de revolver mi cuerpo contra el vacío,
de perseguir tu voz para romper el silencio
y escribiré, en cambio, aquellos poemas
que hablen de salvar corazones hambrientos.

martes, 26 de diciembre de 2017

Poemas de invierno

(Dovtoieski)
Si le hablas de tu dolor, te dirá que es una mueca

El esqueleto del tiempo, posado en la ventana,
se pregunta qué fue del amor, 
nadie contesta

El dolor es un lastre 
que puede deshacerse se revuelves 
tu alma como una mariposa

En el mundo, el verso se extiende como un ave, 
el cielo ya no es su único territorio.


La flor con nuestros nombres

En la noche más oscura y más larga de todas
quise dibujar la luz con mis palabras
para que aquellos que temiesen al silencio
no tropezaran con el monstruo que tenían delante. 

No fui candil, tan solo una luz tenue, 
que supo acariciar con paciencia infinita 
las horas de prolongado encierro. 

Los versos lacerantes que escribí 
molestaron al monstruo más de lo que pensaba 
y ese encierro se hizo cada vez más largo 
y mi túnel aún cada vez más oscuro. 

No tengo más pecado que ese deseo imposible 
de poder guiar los barcos en la noche 
sin que ninguno de ellos se estrellara en las rocas. 

Bajo los escombros ( ahora que estoy entre los muertos )
alguien me ha dicho - bajito, susurrando -
que ha nacido una flor con todos nuestros nombres.

Rostros callados

Los rostros callados existen,
tan solo debemos prestar atención.
Dicen que nunca les pasa nada,
vuelven a sonreír tras la tormenta,
pero en su corazón habita el miedo,
       y también, en ocasiones
       la tristeza y el polvo.

He visto callar en tu rostro las palabras
precisas para apagar este frío,
pero tu corazón no miente, en el late
y vive todavía la fuerza necesaria
                            para cambiar tu mundo.

Las ruinas forman parte de mi esencia

Las ruinas forman parte de mi esencia, 
yo soy el polvo que vuela en suspensión 
entre los escombros de un pasado roto, 
soy la sangre que corre por el suelo 
derramada a causa del filo cruel del mundo, 
soy todo ese calor que siempre le ha faltado al invierno, 
todos esos abrazos que se han perdido 
en lugares fríos, inhóspitos, descuidados.

Mi vida se desarrolla ahí, en el recuerdo,
intentando escapar de mi oscuro pasado, 
por eso, si ves que me derrumbo,
que el peso de mis huesos me somete, 
no dudes en correr tan lejos como puedas, 
pues yo tan solo tengo una única certeza:
las ruinas forman parte de mi esencia.

Un lenguaje propio

En el amor fue primero tu voz y la mía, 
luego, como siempre, vinieron las palabras, 
descubrimos a tientas como usar aquel idioma, 
sin embargo, dominarlo necesitó más tiempo.

Al principio leí en tu piel la derrota, 
pero conforme acaricie su suave superficie 
supe encontrar en ella la sonrisa sincera.

A veces, en invierno existía el silencio, 
con el paso del tiempo fue parte del lenguaje, 
aprendimos de él tanto como en un principio
fuimos aprendices de nuestros propios miedos. 

Al final, no sé bien qué pasó entre nosotros 
supongo que el amor, cansado, dolorido, 
decidió que era hora de que desaprendiéramos.

La soledad de las islas

Nadie se para a pensar la soledad de las islas, 
muchas de ellas ni siquiera tienen nombre
y la gran mayoría no han dibujado pasos 
sobre su pétreo rostro. Esa soledad, antigua 
como el mundo, fue porque decidieron 
ser diferentes al resto, y ahora, como a muchos
de nosotros, las puedes observar 
                              con el agua hasta el cuello.


Un camino confuso 

¿Cuándo llegaremos a nuestro destino?
y ¿Hacia dónde hemos de caminar? 
estoy desorientado, madre, nadie me escucha, 
sigo teniendo sed a pesar de esta sangre 
que brota eternamente de mi boca 
y se convierte en palabras llendo hacia 
ninguna parte. En el vacío, en el polvo 
que acumula constantemente el mundo, 
quizás sea allí donde se pierdan mis pasos,
en la noche de este invierno sin abrazos, 
sin atisbo de amor, sin esperanza. 

Volver 

Vuelvo otra vez al sitio de donde pertenezco, 
reconozco cada uno de mis propios pasillos, 
la forma de saber cuándo me pierdo, 
los trucos que utilizo para encontrarme entonces.
En los viejos escombros que me pueblan 
el peso de los mismos ha enterrado 
un pasado que ya no me pertenece, 
me transformé un día en una flor de Atacama 
que ya no se marchita, si no crece. 

Derrotas

En el reflejo te observas detenidamente, 
en tus ojos ves el peso y el paso del tiempo, 
las huellas que ha dejado la tormenta, 
la herida que ese cabrón nunca cierra,
el miedo que se resiste a irse. 

Te preguntas a ti mismo en que momento 
dejaste de luchar para ver la tele,  
cuándo supieron más amargas las derrotas, 
cuándo sobrevivir se convirtió en costumbre, 
y las respuestas se hacen cada vez más difusas. 

Supones que luchar no era lo tuyo, 
que todo se te hizo cuesta arriba, 
que el mundo realmente no te necesitaba. 

Lo cierto es que la lucha es tu esencia, 
que hay cientos de brazos para subir la cuesta, 
y el mundo, compañero, este maldito mundo 
hoy te necesita más que nunca.

Dolor 

Este dolor no es como una lanza,
sino un amanecer roto dentro de mi estómago,
es una primavera incapaz de florecer,
es a la misma vez todas y cada una
de las lágrimas derramadas en este mundo,
es la caricia muda sobre la piel inerte,
la espada estática sobre la eterna piedra,
la geometría de un adiós entre mis manos.
Este dolor me abraza por completo,
y mientras siento su abrazo
sigo esperando el paso
que empiece este camino,
   [tendré que darlo yo,
   no hay más remedio] 

Lázaro

Olvida todo lo que has aprendido hasta ahora, 
aquí estamos tú y yo, hablando cara a cara
¿Quién dice que esto no pueda ser poesía? 
ahora mira a tu al rededor, date la vuelta, 
observa todo aquello que tienes a tu alcance, 
obsérvate a ti mismo, no dudes ni un segundo 
en escrutar hasta el último rincón de tu alma, 
ahora que has seguido las claras instrucciones 
sabrás que hay pocas cosas que sirvan para nada, 
toma las riendas de tu vida, no te detengas nunca, 
y como si fuese un milagro, ¡Levántate y anda! 

El cariño infinito 

Mi rostro te recuerda con dulzura, 
aunque apenas pudimos conocernos
mi mundo fue tu mundo durante algún tiempo, 
tu mundo, de igual forma, también me fue propio. 

De tu hermano pequeño recuerdo su sonrisa, 
de tu madre la fuerza de la que haces gala, 
del resto de la casa, un recuerdo impreciso,
y supongo que de mi recordarás 
la forma de leerte los poemas, 
mi miedo a que te hicieras cada vez más distante,
    algún que otro orgasmo impreciso, 
    la sonrisa sincera y el cariño infinito.

La mañana del mundo 

Amanezco de nuevo en la mañana del mundo, 
el calor de las sábanas me da la bienvenida, 
el sabor del café es también el de tus labios,
la risa leve se difumina en ellos,
como un cantar de gesta eres grandilocuente
y piensas que el amor se parece a nosotros,
hoy el horizonte ha deparado un caminar contigo
es hora de que nos pongamos en marcha.

A la vuelta de la esquina

Más allá de nosotros existe el mundo, 
el frío en los huesos de los niños pequeños, 
el hambre constante en sus estómagos, 
no tenemos que hacer más que quitarnos la venda
que año tras año hemos tejido con hilo de mentiras: 
los problemas reales de esta vida 
están a la vuelta de la equina.

Olvido

Me he sorprendido a mi mismo recordándote, 
tus ojos se me clavan en el alma 
y escrutan mi espíritu buscando mi nombre, 
no he tenido tiempo de ensayar tu olvido 
y en lugar de cerrarte las puertas 
arramblas con lo poco que me queda 
y lo sucedes tú, tu eterna imagen.

Pedazos

yo, en está soledad ambigüa del saberme acompañado ¿quién soy yo?
eternamente me recuerdo y me desconozco, 
como un espectro sin nombre, 
como un espectro de rostro desangelado 
sobre la caña, sobre el esparto, 
sobre las manos agrietadas por el trabajo.
yo, en esta eterna incertidumbre del vacío,
yo estoy aquí para lanzar un grito, 
para dictar uno a uno todos vuestros nombres, 
que alguien me escuche, 
que alguien me escuche coño, 
que estoy gritando en medio de la soledad 
para romper el silencio,
soledad de estiércol, soledad de un corazón roto
que se hizo añicos sin hacer ruido 
y ahora se revuelve con uñas y con dientes
en una eterna lucha contra el silencio.
silencio, silencio del camino desandado,
como el reptar silente de la vida atravesando el tiempo,
como el fluir del agua a través de las corrientes de los ríos, 
como el viento que mece las hojas de los árboles, 
en mitad del silencio vuelvo a lanzar un grito, 
venid a mí hermanos, 
alimentaros de esta alma y de esta carne, 
pues ambas están hechas pedazos. 

Poema extra
Te sigo escribiendo en los poemas.

Te sigo escribiendo​ en los poemas 
y en ocasiones creo que te das cuenta 
por el brillo que puedo observar en tus ojos, 
supongo que tú voz me sobrepone
y tu imagen se imprime involuntariamente 
entre los versos llenos de palabras rotas, 
sabes que a pesar de ello te abrazo 
con cada vez más fuerza cada vez que te veo, 
y aunque a veces sea mi enemigo
la felicidad existe justo en ese silencio. 













miércoles, 20 de diciembre de 2017

Cicatrices

A veces me parece que este mundo
cae encima de mí con todo el peso,
en la inmovilidad pétrea del silencio,
entre la respiración cansada de la noche;
el miedo me persigue constantemente,
me pierdo en este basto laberinto
y cada vez que avanzo, un nuevo muro
me tapa aquella luz del horizonte,
después miro mis manos,
entre los dedos se me escapa el tiempo
que pierdo negándome a mi mismo,
¿Porqué toda esta rabia? ¿Porqué el miedo?
¿Porqué no puedo ver el horizonte?
y mientras las respuestas​ me son vagas,
sigo arrastrando un cuerpo que hace tiempo
que no transporta más que cicatrices.

jueves, 14 de diciembre de 2017

Separación

La nieve se separa del frío porque no quiere seguir congelando,
es su espíritu de lucha la que la divide,
la fuerza de saber que lo que le es propio
es agruparse en los tejados , embellecer el ambiente.

Ahora que el frío no tiene a esa compañera
grita de dolor y con su rabia, viajando a través
del espacio como una bala, jura entredientes
que ha venido para quedarse viviendo en nuestros huesos.

martes, 5 de diciembre de 2017

Música (Colaboración)

La música recorre el tiempo y el espacio,
comienza siendo el gorjeo de un pájaro
y acaba convirtiéndose en la canción de un pueblo.

No hay en el arte un mensaje similar al suyo,
efímero en el paso del tiempo, se guarda en un lugar
inmarcesible: en pleno centro del corazón del hombre.

Su fuerza está en tu fotografía,
plasmas cada palabra, cada instante
y proyectas su voz hacia el infinito.

La magia está en sentir cada momento,
dar un significado nuevo a lo ya escrito,
evocar un recuerdo que nos resulte propio;
   tu magia ya está en marcha y solo debes 
                  ajustar una vez más el objetivo. 

martes, 28 de noviembre de 2017

El invierno llega a todos los lugares

                                                     Feliz Cumpleaños

El invierno llega a todos los lugares,
también allí dónde crecen las flores
y el corazón se recoge entre una risa ligera.

Nadie creía que el invierno llegaría a los desiertos,
   como nadie creyó en un principio
   que la flor de Atacama siempre crece
   por alguna razón inescrutable.

Algunos todavía dudan de lo cierto,
el camino más fácil es el de la incertidumbre
dónde amar no hace daño si el silencio
se gesta en la garganta en lugar de la palabra.

En las noches donde el invierno se posa,
la luz de un candil proyecta sus propias sombras:
De la caverna también se puede salir
con los ojos vendados.

                      Lo que viene después

Me hubiese gustado poder entregarte este poema en persona, pero como otras tantas cosas me ha sido imposible, al menos en el momento y en el lugar preciso, de la manera adecuada ( aunque nunca adecuada ) en la que deben entregarse los poemas.

No creo que te molestes en leer estas palabras ( permíteme almenos esa duda ) así que aquí estoy otra vez: escribiéndole poemas a la nada. Si aún así sigues leyendo esto, solo quería hablarte de esto, de la importancia del momento. ¿Te has parado a pensar alguna vez en la importancia del instante? Quítale a un hombre todo su dinero y su mirada se mantendrá serena si tiene a alguien cerca que le auxilie, róbale tan sólo un instante, nada más que un segundo y alimentarás un pozo eterno de odio y dependiendo del instante robado, del olvido.

Así que haré lo propio, no te robaré un tiempo que no es mío, ya toca despedirse, Diciembre está a la vuelta del invierno y el frío ya se cala entre los huesos; y quizá en eso consista la única certeza, y ver como el invierno arrasa con la primavera.

Un poema (bien entendido)
vale más que miles de palabras
    y este , sin duda alguna,
    es el tuyo.

domingo, 26 de noviembre de 2017

Lo que me está salvando

Tengo miedo de ir olvidando tu voz,
de ti aprendí que lejos es algo relativo,
una palabra más entre otras palabras.

Hay caricias que gritan y apagan el silencio,
la tuya, amor, serena como el trigo
hizo desaparecer (también) la incertidumbre.

Después se vino el frío, pero no el del invierno,
si no ese otro frío que nos quema por dentro
y creí olvidar tu estela cuando en los escaparates
me fue mucho más difícil encontrar tu reflejo.

Las canciones de amor tampoco me ayudaron,
describieron el frío, la nieve y el silencio
pero tú olvido se hizo cada vez más constante.

Así cuando tu luz fue cada vez más tenue
y la oscuridad disipó el perfil de tu nombre
tuve la necesidad de escribir este poema.

Y ahora que lo escribo escrito tu recuerdo,
la forma de tu voz, su exacta geometría
y la retengo unos segundos para volver a olvidarla
como si de una torre de naipes se tratara.

Puede que sea el momento
de cambiar los esquemas:
   quizás sea este silencio
       lo que me está salvando. 

sábado, 25 de noviembre de 2017

Y no será fecunda

¿Quién puede decirme dónde buscarte?
Quizá ya sea hora de ir olvidándote
dejar de escribir poemas con tu rostro,
darle al amor un nombre que no sea el tuyo,
esperar una caricia ajena a la de tus manos
o un abrazo alejado de tu pecho,
no tener de enemiga a la implacable distancia ,
descansar por fin de este incesante viaje
en el que las semillas que un día fueron flores
se están convirtiendo en ceniza.

viernes, 24 de noviembre de 2017

La flor con nuestros nombres

Mi pecado es terrible
quise llenar de estrellas 
el corazón del hombre.
Marcos Ana.

En la noche más oscura y más larga de todas
quise dibujar la luz con mis palabras
para que aquellos que temiesen al silencio
no tropezaran con el monstruo que tenían delante. 

No fui candil, tan solo una luz tenue, 
que supo acariciar con paciencia infinita 
las horas de prolongado encierro. 

Los versos lacerantes que escribí 
molestaron al monstruo más de lo que pensaba 
y ese encierro se hizo cada vez más largo 
y mi túnel aún cada vez más oscuro. 

No tengo más pecado que ese deseo imposible 
de poder guiar los barcos en la noche 
sin que ninguno de ellos se estrellara en las rocas. 

Bajo los escombros ( ahora que estoy entre los muertos )
alguien me ha dicho - bajito, susurrando -
que ha nacido una flor con todos nuestros nombres.